LA INGRATITUD DE PERU Y BOLIVIA A SUCRE

De: un nacionalista civil ecuatoriano (nacionalista_e@hotmail.com)

Para: los hermanos latinoamericanos

Objetivo: Dar a Conocer la ingratitud de los países que liberó Bolivar y Sucre

               Describir el desaliento de Sucre.

 

(SE RECOMIENDA OBSERVAR ESTE WEB CON INTERNET EXPLORER V 6.0 O SUPERIOR)      

FECHA DE LA PRIMERA EDICION : Quito, Ecuador  10 de Enero del 2009

FECHA DE LA ULTIMA ACTUALIZACION: Quito, Ecuador 12 de Enero del 2009

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PERUANO GAMARRA PLANIFICO UN ATENTADO CONTRA ANTONIO JOSE DE SUCRE .

EL ATENTADO DE CHUQUISACA

 

LA INGRATITUD Y TRAICION DEL PERU A SUCRE
 Y
LA INGRATITUD DE BOLIVIA A SUCRE .

 

Mariscal Antonio José de Sucre

Mariscal Antonio José de Sucre

 

El militarismo peruano y los problemas limítrofes

Iniciadas las luchas por la independencia hispanoamericana, hubo un solo país en el que la clase dirigente optó decididamente por el colonialismo, al punto que tuvo que ser liberado, casi contra su voluntad, por las fuerzas independientes de los países próximos: ese país fue Perú, donde el surgimiento de la república fue impuesto en 1821 por la expedición argentino-chilena de San Martín y consolidado entre 1823 y 1824 por el ejército colombiano de Bolívar.

El ejército peruano no surgió, pues, como un producto espontáneo de la voluntad nacional sino como una consecuencia de la presencia libertaria extranjera, que organizó a las fuerzas peruanas como cuerpos auxiliares de los suyos propios. Empero, tres años le bastaron para irrumpir en el escenario histérico como una fuerza agresiva y ominosa, a cuya cabeza estaba una emergente "oligarquía militar", que vino a reemplazar a la vieja e incapaz aristocracia virreinal en el manejo del Estado. Esa nueva oligarquía castrense reformuló el antiguo espíritu virreinal peruano, absorbente y monopolista frente a las provincias próximas, como un reaccionario chovinismo, cuya idea-fuerza era la "reconstitución del espacio colonial peruano", es decir, el expansionismo territorial a costa de los países vecinos.

A la sombra de esa emergencia militarista, el Perú se llenó rápidamente de mariscales y de generales que aspiraban a mariscales: José de La-mar, Agustín Gamarra, Antonio Gutiérrez de la Fuente, Luis José de Orbegoso, Pedro Bermúdez, Felipe Santiago Salaverry, etc. Pero como no había espacio suficiente para las ambiciones de todos ellos, estalló una intermitente guerra civil, en la que cada uno actuaba como líder de una facción política o regional y se aliaba con otro para traicionarlo al día siguiente. Perú enfrenté entonces un proceso de descomposición nacional: sus provincias costeras de Tacna y Arica pidieron su anexión a Bolivia y corrían insistentes rumores de una posible agregación de Puno, Moquegua y Arequipa a Bolivia.

Al fin, impuso su autocracia el más astuto y falso de los caudillos peruanos, Agustín Gamarra, quien "representaba una voluntad caudillesca y un indudable rezago realista. En él cifraban sus esperanzas los elementos hispanizantes y los criollos aristócratas, descontentos con la república. Impuso un régimen severo; hizo de su voluntad la ley ... y trató de encauzar el gobierno hacia una restauración, si no realista, al menos, de todos modos, autoritaria."

Con Gamarra quedó restituido en el ejército peruano un espíritu colonial y colonialista, que, en oposición a las fuerzas disgregadoras del espacio peruano, levantó la bandera del proyecto expansionista hacia los países próximos, tras el objetivo de "reconstituir el Virreinato del Perú", aunque fuese bajo otros nombres: Confederación Peruano-Boliviana, Imperio de los Andes o Confederación de los Andes.

 

PROLOGO DEL ATENTADO A SUCRE

Militar y patriota venezolano, Sucre es considerado el militar más completo de todos los próceres. Participó desde muy joven en la gesta emancipadora de América logrando puestos de gran responsabilidad: obtuvo la resonante victoria de Pichincha, con la que se consiguió la independencia de Ecuador, fue nombrado intendente de Quito, y su brillante conducción en la batalla de Ayacucho que aseguró la liberación del Perú, le valió el título de Gran Mariscal de Ayacucho.
 

En julio de 1825, y pese a la oposición de los círculos gobernantes peruanos, la Asamblea de Chuquisaca proclamó el Alto Perú nación soberana con el nombre de Bolivia. Bolívar fue designando “protector” del nuevo Estado, y una asamblea constituyente nombró a Sucre presidente de la República. Pero la oposición antibolibarista peruana, encabezada por el peruano Gamarra, invadió el país y ocasionó una guerra que terminó en 1828 con el tratado de Piquiza, tras el cual Sucre renunció a su cargo.


DETALLAMIENTO

ANTECEDENTES AL ATENTADO PERUANO

Gral peruano traicionero: Agustín Gamarra

Gral peruano traicionero: Agustín Gamarra

  Perú después que le ayudara la Gran Colombia a lograr su independencia de España (Batalla de Ayacucho) en vez de ser agradecido, se encego por sus genes incásicos expansionistas ambiciosos. Su primer objetivo fue intentar anexar Bolivia al Perú, para arrancar a Bolivia  de la influencia de la Gran Colombia (en ese entonces el Mariscal Sucre de la Gran Colombia, era presidente en Bolivia). Iniciándose de esta manera las antipatias entre peruanos y Gran Colombianos. Posteriormente agredió al Ecuador (estado del Sur de la Gran Colombia) y fue derrotado el Perú en la Batalla de Tarqui.

 

ATENTADO PERUANO CONTRA SUCRE

EL MOTIN DE CHUQUISACA

 

El 18 de abril de 1828 el Mariscal de Ayacucho (Mariscal Sucre) resulta herido en el complot de Chuquisaca, dirigido a derrocar el Gobierno boliviano y a asesinar a Sucre, Presidente. El autor intelectual fue Casimiro Olañeta, pero el verdadero promotor era el general peruano Gamarra, quien, además de ordenar el asesinato de Sucre intentaba invadir a Bolivia con 4.000 hombres que situó en Puno.

Después del atentado, Sucre renuncia a la Presidencia de Bolivia. Al presentarse ante el Congreso dice: « ... Y aunque por resultado de instigaciones extrañas llevo roto este brazo que en Ayacucho terminó la guerra de la Independencia americana y que destruyó las cadenas del Perú y dio ser a Bolivia, me conformo cuando en medio de difíciles circunstancias, tengo mi conciencia libre de todo crimen». La herida que recibió Sucre en Chuquisaca sirvió para reconocer sus restos mortales perdidos.

Terminada la guerra con la expulsión de los españoles de la tierra de los Incas, establecida la república en el Alto y Bajo-Perú (Bolivia); ocupados los poderes públicos respectivos en afianzar la libertad y hacer perdurable la independencia de las regiones del Pacífico, comenzaron a agitarse las ambiciones antipatrióticas y los intereses mezquinos de localidad. Se puso en juego la seducción para corromper la disciplina y la moral del ejército auxiliar libertador, lo que no tardó en conseguirse conduciéndolo hasta el terreno fatal de la sublevación y el motín de cuarteles.

A la perspicacia de Sucre no se escaparon aquellas tramas, ni el peligro. Se ocupó, para evitar los males, del envío a Colombia de las tropas auxiliares que estaban a su mando en Bolivia; pero se anticiparon aquellos. La fuerza de la intriga, redoblada en los momentos, puso en abierta rebelión al Batallón Voltígeros y otros cuerpos acuartelados en La Paz de Ayacucho, que depusieron a sus Jefes y victorearon al Perú y al General Santa-Cruz.

Veamos lo que, dijo un historiador americano:

«Mas desgraciadamente, el General don José Lamar, Presidente entonces del Perú, llevado de miras siniestras, principió por reunir y citar muchos cuerpos de tropas en las fronteras de Bolivia, y, como muy pronto se verá, intervino después a las claras y sin rebozo en sus asuntos, promoviendo la relajación de la disciplina en las tropas que servían en aquella República, violando su territorio y conculcando su fueros.»

«Activamente se ocupaba Sucre en preparar transporte y dinero para devolver a Colombia las tropas auxiliares, pensamiento que mucho tiempo antes le había sugerido el deseo de dar al Perú y a Buenos Aires inequívoca muestra de las miras pacíficas de su gobierno, y a los pueblos de la República un testimonio de la confianza que tenía en su amor, y de la seguridad que le inspiraban sus propios procederes; cuando un motín en Chuquisaca concertado por las intrigas de Lamar y dirigido por el General Agustín Gamarra, que mandaba las tropas peruanas situadas en la frontera de Bolivia, vino a amargar su corazón y a dar principio á los trastornos que, después, multiplicadamente y sin respiro, turbaron el sosiego de la incipiente y desgraciada República».

Tales sucesos trastornaron en el momento el plan de transportar a Colombia las tropas auxiliares. Sucre, disgustado, se propuso resignar su autoridad suprema que ejercía legalmente, en la Representación nacional boliviana, que convocó por decreto de 31 de diciembre para el inmediato mayo, y alejándose de la capital de la República dejó el Poder Ejecutivo a cargo de sus Ministros, con lo que quiso que quedaran en completa libertad las inmediatas elecciones.

En La Paz de Ayacucho sonó primero, ya se sabe, el clarín de la sedición y del motín; pero conviene hacer constar que no fue aquella sociedad cómplice en el suceso.

«El pueblo de la Paz, dice un historiador, no se ingirió en esta odiosa traición: por el contrario, animándose sus vecinos notables, luego que se vieron libres de la fuerza, recogieron y custodiaron algunos dispersos y rezagados, y contribuyeron así gradualmente a mantener el orden en la población».....

«Sabidos por Gamarra estos sucesos, dice otro historiador, sin previa declaración de guerra, violando todos los actos, y aprovechando las circunstancias de haberse embarcado ya para su país los auxiliares colombianos y estar malamente herido Sucre; hizo irrupción en Bolivia con 5.000 peruanos. Estrechado y amilanado el Presidente accidental Urdininea, admitió en Piquiza las bases de una especie de tratado, por el cual habían de salir de Bolivia todos los militares colombianos, debía reunirse el Congreso, admitir la renuncia del Gran Mariscal, y convocarse una Asamblea que reviese y modificase la Constitución del Estado. Convenio vergonzoso en que Bolivia recibió cual ley la despótica voluntad de los violadores de su territorio, sin la disculpa siquiera de haberles resistido».

«Todo lo veía Sucre, y nada tenía que esperar de aquella gente. Como el Congreso tardaba demasiado, en reunirse, puso en manos de algunos de sus miembros, ya presentes en Chuquisaca, tres pliegos que contenían la renuncia de la Suprema Magistratura, la organización del Gobierno provisional, y las propuestas que le tocaba hacer, según la Constitución, para la Vicepresidencia de la República. Inmediatamente después se encaminó a su patria, tocando de paso en el Callao, para ofrecer al Gobierno de Lima su mediación particular en el arreglo de las diferencias que daban origen a la guerra encendida entonces entre el Perú y la Gran  Colombia. Recibida con frialdad y aún con desdén esta oferta generosa, abandonó Sucre las costas peruanas, y llegó a Guayaquil el 17 de septiembre, después de seis años de ausencia y de servicios, por resultado de los cuales quedó libre el Perú, constituida Bolivia y terminada la guerra de la Independencia americana».

RELATO SEGUN T. MONCAYO AVELLAN

En 1827, fue electo Presidente de la nueva República de Bolivia, fundada por Bolívar, después de los triunfos obtenidos en el Bajo y Alto Perú. Todos los colegios electorales le dieron sus sufragios. La administración de Sucre, fue un modelo. No ha sido superada, ni imitada siquiera hasta ahora, en ninguno de los Estados Sud-americanos, ni aún en aquellos mejor regidos. Se manifestó un administrador de primer orden, atendiendo y proveyendo a todo. Pero los de Bolivia no podían avenirse con el gobierno de un hombre de virtudes, de un hombre puro, justo y laborioso como Sucre, y el 18 de abril de 1828, se insurreccionaron contra él, al extremo de que le atacaron en momentos en que se dirigía al cuartel a contener el motín, rompiéndole el brazo, con una descarga que le hicieron. El mismo brazo que había esgrimido no ha mucho la espada fulgurante de Ayacucho! Despidiéndose de Bolívar en un Mensaje, célebre ya, decía:

«Es suficiente remuneración de mis servicios, regresar a la tierra patria después de seis años de ausencia, sirviendo con gloria a los amigos de Colombia; y aunque por resultado de instigaciones extrañas lleve roto este brazo que en Ayacucho terminó la guerra de la independencia americana, que destrozó las cadenas del Perú y dió ser a Bolivia, me conformo cuando en medio de difíciles circunstancias tengo mi conciencia libre de todo crimen».

«Al pasar el Desaguadero encontré una porción de hombres divididos entre asesinos y víctimas, entre esclavos y tiranos: devorados por los enconos, y sedientos de venganza. Concilié los ánimos, he formado un pueblo que tiene leyes propias, que va cambiando su educación y sus hábitos coloniales, que está reconocido de sus vecinos, que está exento de deudas exteriores, que sólo tiene una interior muy pequeña y en su propio provecho, y que dirigido por un gobierno prudente, será feliz. Al ser llamado por la Asamblea general para encargarme de Bolivia, se me declaró que la independencia y la organización del Estado se apoyaban sobre mis trabajos. Para alcanzar aquellos bienes en medio de los partidos que se agitaron quince años y de la desolación del país, no he hecho gemir a ningún boliviano; ninguna viuda, ningún huérfano solloza por mi causa; he levantado del suplicio porción de infelices condenados por la ley, y he señalado mi gobierno por la clemencia, la tolerancia y la bondad. Se me culpará acaso de que esta bondad, es el origen de mis heridas; pero estoy contento si mis sucesores con igual bondad acostumbran al pueblo boliviano a conducirse por las leyes, sin que sea necesario que el estrépito de las bayonetas esté perennemente amenazando la vida del hombre y acechando la libertad. En el retiro de mi vida veré mis cicatrices y nunca me arrepentiré de llevarlas, cuando me recuerden que para formar a Bolivia preferí el imperio de las leyes á ser el tirano ó el verdugo que llevara una espada pendiente sobre la cabeza de los ciudadanos».

« ¡Representantes del pueblo! hijos de Bolívar! que los destinos os protejan! Desde mi patria, desde el seno de mi familia, mis votos constantes serán por la prosperidad de Bolivia».

Abandonando ese país, y de paso por el Callao, al volver a Colombia, hizo todo género de insinuaciones al gobierno peruano para evitar la guerra que  Lamar preparaba contra la Gran Colombia. Continuando su viaje, al subir el río de Guayaquil dirigió una larga carta a Bolívar, refiriéndole extensamente los pormenores de la insurrección boliviana, y de ella entresacamos estos bellísimos párrafos:

«Hablaré por fin de mí. Después de cuatro meses y medio de sufrimientos, se cerró mi herida el día que llegué al Callao, y hasta hoy que tengo cinco meses cabales, está consolidada la cicatriz. Sin embargo, los dedos están tiesos, la mano muy débil y el brazo con muy poco ejercicio. Dicen los cirujanos que continuando la curación para fortificar los músculos, tendré libre uso al cabo de algún tiempo y con mucho ejercicio de la mano; pero que siempre quedaré muy débil».

«Estaré en Guayaquil cuatro ó seis días y haré cuanto pueda por llegar á Quito el 30 de este mes para reunirme a mi familia a los setenta y seis meses de haberme separado de ella. Vuelvo a Colombia con el brazo derecho roto por consecuencia de estos alborotos revolucionarios y por instigaciones del Perú a quien he hecho tantos servicios, y de algunos bolivianos que tienen patria por mi. Traigo por toda recompensa la experiencia que me han dejado los sucesos; y ella me aconseja pertenecer a mi familia como tantas veces he dicho a Venezuela. que es mi voto y mi ambición. El servicio a pueblos ingratos me es tan molesto como la carrera pública (Se refiere a Perú y Bolivia). Antes de pisar el suelo colombiano repito esta declaración, así como repito que el mayor premio que puedo recibir por mis servicios, es la amistad y el afecto del Libertador de mi patria. Consérvemelos Venezuela., mi querido general, porque después de reunirme a mi familia, es lo que más me lisonjeará en el retiro de mi vida».

«Tuve en el Callao una carta de Caracas, y sé que mis hermanos han sido arruinados por los facciosos de la costa de Cumaná. V. sabe cuánto amo a mis hermanos y cuánto anhelo llenar el encargo que me dejó mi padre por ellos. Ruego, pues, que se les auxilie con el dinero que, por disposición del gobierno, entregué en las cajas de Guayaquil para ser abonado a mis hermanos en Venezuela. Perdone V. que en esta primera carta hable de tal asunto, pero me obliga á ello la situación aflictiva de los mismos».

Llegado al Ecuador, se encontró con que los peruanos habían acelerado sus preparativos de guerra y avanzaban por el Macará. El país estaba bajo el gobierno de Flores, como jefe superior del Sur de Colombia (Ecuador)...........

 

Primera agresión peruana a Bolivia.- Un golpe militar efectuado en enero de 1827 marcó la irrupción política del militarismo peruano, que de inmediato preparó dos ejércitos, el del norte y el del sur, para ejecutar sus planes expansionistas. Luego, enfiló sus miras contra Bolivia. El objetivo inmediato era arrancarla de la influencia colombiana, representada por el mariscal Sucre en la Presidencia de la República, pero el objetivo mediato era la absorción de Bolivia por el Perú.

Mas la animosidad fundamental del Perú se enfilaba contra la Gran Colombia, país que le había dado independencia. "Como el Perú se aprestaba para una guerra con la Gran Colombia, desconfiaba de Sucre en Bolivia", ha escrito el notable historiador boliviano Humberto Vázquez-Machicado, agregando:

"Despachó a la frontera con Bolivia un fuerte ejército al mando del general Agustín Gamarra, quien se entrevistó con Sucre en el pueblo del Desaguadero y mintió al amigo predilecto de Bolívar para ocultar sus propósitos. El peruano Gamarra Atizó las odiosidades de Bolivianos contra los Gran colombianos y alentó las escasas simpatías de los Bolivianos al Perú, pues muy seriamente pensaba en la posibilidad de anexionarse si no todo el territorio de Charcas, por lo menos la parte más valiosa y más cercana al Perú. .. Los que se llamaban "liberales", los Bolivianos entreguistas ... pidieron auxilio al extranjero, a Gamarra, quien en la frontera no esperaba sino la oportunidad para invadir Bolivia. Ingresó al territorio nacional pretextando que lo hacía para defender la vida de Sucre y a pesar de haberle pedido éste fervorosamente que se retirase, continuó su avance.

Entonces el presidente Sucre escribió a Gamarra, condenando lo que llamó "el ominoso derecho del más fuerte", agregando posteriormente que el "derecho de intervención" envolvería a la América en terribles calamidades. El desenlace es conocido: presionado por las bayonetas peruanas, el congreso boliviano aceptó la renuncia tantas veces presentada por Sucre pero no eligió para sucederle al candidato de Gamarra, quien se retiró frustrado, pero dejó a Bolivia sembrada de intrigas.

El siguiente acto del militarismo peruano fue la invasión al Estado del Sur de la Gran Colombia (Ecuador). En donde fueron vencidos los peruanos en la Batalla de Tarqui.

Frenado por Bolivar al norte, los peruanos se afanan en una alianza, Confederación Peruano Boliviana y emprenden una política agresiva hacia los estados limítrofes del sur y sureste y se enfrenta Bolivia y Perú con Chile. Chile vence y se disuelve la alianza Peruano-Boliviana.

Y nuevamente  Perú se lanza contra Bolivia, pero pierde el Perú. 1841. Aquí se ve nuevamente lo miserables que son los peruanos, vean ataca a su ex aliado Bolivia.
 Perú fue frenado por las tropas del General Boliviano José Ballivian, vencedor de los peruanos en los campos de Ingavi, cerca de la Paz, el 18 de Noviembre de 1841. Gamarra quedo muerto en el campo de Batalla

Se disuelve la Gran Colombia.

Se inician los ires y venires de los  innumerables conflictos por la región Amazónica ecuatoriana.

Arremete Perú con la ayuda de Bolivia contra Chile (2da Guerra del pacifico). Chile gana contumasmente a Perú y Bolivia, los humilla por montoneros

etc.  (como que le pica al Perú)

PARA MAS DETALLES LEASE luego: Perú Enemigo de Bolívar y la Batalla de Tarqui .

 

 

EPILOGO DEL ATENTADO A SUCRE

En 1828 Gamarra (militar y político peruano, combatió en Ayacucho en el bando patriota y mandó el ejército que invadió Bolivia) se sublevó contra el presidente, y consiguió imponer el tratado de Piquita, además de obligar a Sucre exiliarse en el Estado del Sur de la Gran Colombia (Ecuador). Por este país fue elegido representante para el Congreso de Bogotá, siendo designado presidente.

Cuando Perú al mando de Gamara invadió Bolivia, Bolívar reaccionó y escribió el 3 de Julio de 1828 una PROCLAMA / CARTA en la que tachaba de miserables a los peruanos previo a enfrentarlos.

Cuando Perú invadió al Estado del Sur de la Gran Colombia (Ecuador), Antonio José de Sucre  derroto a los peruanos el 27 de Febrero de 1829 en la Batalla de Tarqui.

Sucre en 1830 se trasladó a su patria Venezuela, siendo nombrado Presidente del Congreso de la Gran Colombia. Este Congreso le encargó una misión conciliadora entre Ecuador, Venezuela y Colombia. Las tensiones políticas se agravaron. Sucre decidió regresar a Quito para reunirse con su familia, pero camino a este encuentro, el Mariscal fue asesinado a traición, en la montaña de Berruecos en el sur de Colombia. José María Obando, futuro presidente de Colombia, fue señalado como autor intelectual, y Apolinar Morillo, protagonista de muchos actos de pillaje y bandolerismo, como ejecutor del crimen. Morillo fue apresado el 4 de junio de 1839, exactamente nueve años después de aquel trágico 4 de junio de 1830.


 

ASESINATO DEL GRAL. ANTONIO JOSE DE SUCRE.-

A mediados de 1829, sintiéndose ya cansado de tanto luchar, enfermo y sufriendo el abandono y la traición de aquellos a quienes había dado la libertad, Simón Bolívar escribió desde Popayán una carta al Gral. Juan José Flores, en Quito, para anunciarle su deseo de separarse del mando de Colombia, destacando además en ella que "probablemente será el Gral. Sucre mi sucesor". ¡Qué lejos estaba el Libertador de suponer que sus enemigos -que eran los mismos que los de Sucre- habían decidido lo contrario!: "Bolívar no tendría sucesor".

Un año más tarde empezó a derrumbarse el sueño de Bolívar, cuando el 6 de mayo de 1830 el Gral. Antonio Páez proclamó la separación de Venezuela de la Gran Colombia. Pocos días después, sin conocer que el 13 de mayo de ese mismo año el Gral. Flores se había tomado el poder en Quito buscando crear un estado independiente con los pueblos que comprendían el Distrito del Sur (Ecuador), el Gral. Domingo Caicedo -encargado de la Presidencia de Colombia ante el retiro de Bolívar- envió al Gral. Sucre -desde Bogotá hacia Quito- para que trate de que la Gran Colombia subsista al menos de la unión de Nueva Granada y Ecuador. Inmediatamente y en cumplimiento de esa misión, Sucre partió a caballo por la vía Neiva, Popayán, Pasto, Ipiales, Tulcán...


Durante su peligroso viaje el Mariscal de Ayacucho sufrió una serie de atentados, uno de ellos en Neiva, cuando al cruzar el río Magdalena manos criminales intentaron volcar la canoa en que viajaba. Conociendo de éste, sus amigos de Popayán le insistieron para que cambie la ruta del viaje o al menos acepte una escolta para que lo acompañe, pero Sucre, ansioso por llegar a Quito para cumplir con su misión y poder encontrarse con su esposa quiteña y con su pequeña hija, a quienes no veía desde hacía ocho meses, desechó todo tipo de seguridades y continuó apresuradamente su viaje.

En los primeros días de junio se adentró en las montañas de Berruecos, al sur de Pasto. Los asesinos, que habían seguido y controlado todos sus pasos desde que inició su viaje, y conocían todas las jornadas, habían escogido el lugar donde cometerían el crimen, por lo que se adelantaron y tomaron ventajosa posición en espera de su víctima.

El 4 de junio de 1830, Sucre y su comitiva, formada por el diputado García Trelles, su asistente Lorenzo Caicedo, su sirviente Colmenares y un negro llamado Francisco; cabalgaban confiados por un sendero quebradizo, angosto y obscuro, rodeado de bosques a uno y otro lado.

Era un poco más de las 8 de la mañana cuando los asesinos: Andrés Rodríguez, Juan Cuzco, Juan Gregorio Rodríguez, Sarria, José Erazo y Apolinar Morillo, puestos al acecho los miraban acercar por entre el tupido follaje del bosque. De pronto, uno de ellos disparó y su bala golpeó el pecho del Mariscal. "¡Ay... balazo..!, exclamó Sucre soltando las riendas de su cabalgadura para llevarse las manos a la herida. En ese momento, el resto de los asesinos abrió también fuego acertándole en la cabeza y el cuerpo.

Sucre cayó al suelo mortalmente herido y pocos momentos después moría al tiempo que la comitiva huía despavorida.

Nunca se pudo descubrir ni demostrar quiénes fueron los autores intelectuales del crimen.

Al enterarse el libertador Simón Bolívar de la muerte de Sucre, exclamó :  ¡ Han asesinado al Abel de Colombia ! .

 


VIDEO QUE RECREA EL ASESINATO A SUCRE

Autor, video subido al cyberespacio por: nacionalista ecuatoriano alias CarloMagno (Yo mismo).
Dirección:  http://es.youtube.com/watch?v=1DWaROJnLbU

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CONCLUSIONES

Nunca se pudo descubrir ni demostrar quiénes fueron los autores intelectuales del crimen de Sucre, había muchos sospechosos, entre ellos se tenía antecedentes de las conspiraciones y atentados fallidos del peruano Agustín Gamarra y de otros traidores venezolanos y colombianos.

Cuando Sucre se dirigió a encontrarse con su esposa quiteña y familia en Quito, éste fue asesinado a traición, en la montaña de Berruecos en el sur de Colombia, el 4 de junio de 1830. José María Obando fue señalado como autor intelectual (militar y político colombiano, desde 1822 defendió la causa de la Independencia, asimismo se opuso al régimen dictatorial de Bolívar en 1828) y Pablo Morillo como ejecutor del crimen (general español, dirigió la expedición realista contra los patriotas de Nueva Granada, se apoderó de Cartagena de Indias y de Santa Fe de Bogotá, pero firmó la tregua de Trujillo en 1820).

Ironías, paradojas e ingratitudes de la vida, los que intentaron matarle y los que le mataron, años antes lograron su independencia gracias a las batallas independentistas sudamericanas en las que Sucre las encabezo y les dio el triunfo y la libertad.

Sucre sintió y manifestó en sus escritos la ingratitud de Perú y Bolivia.

Habían atentado y finalmente matado al Abel de América.

La ingratitud latinoamericana existe actualmente y ello menoscaba la unión latinoamericana.

Venezuela fue el 1er estado de separarse de la Gran Colombia, luego lo siguió el Estado del Sur (Ecuador). Quedando solo Colombia (a secas) y por ende desapareciendo la Gran Colombia. Desalentando y destruyendo de esta manera el sueño de Bolívar de la unidad Latinoamericana.

La desaparecida moneda ecuatoriana, se llamo Sucre en honor al mariscal Antonio José de Sucre, a quien los ecuatorianos le debemos nuestra independencia.

El hermano Boliviano como siempre dejándose manipular del Perú.

En estos tiempos lastimosamente la imagen de Bolívar y del sentimiento bolivariano ha sido tergiversado y corrompido por el comunismo de Hugo Chavez.

 


 

ANEXOS 

 

ANEXO 1.- PENSAMIENTOS A SUCRE

 

ANTONIO JOSE DE SUCRE


«Es uno de los mejores oficiales del ejército: Reúne los conocimientos profesionales de Soublette, el bondadoso carácter de Briceño, el talento de Santander y la actividad de Salom. Estoy resuelto a sacarlo a la luz, persuadido de que algún día será mi rival».

Simón Bolívar

 

 

ANTONIO JOSE DE SUCRE

Sucre fue, para el Ecuador, el verdadero Libertador, aunque con humildad y lealtad declinó todos los honores en favor de Simón Bolívar, que llegó cuando toda la campaña libertadora ya había culminado. «Su decidida voluntad de vencer en la causa emancipadora concordó admirablemente con el justo y ecuánime sentido de ahorrar la destrucción, fue justo y considerado con sus subalternos y generoso en grado máximo con el vencido».

(Galo Román S.- Ecuador: Nación Soberana, p. 325 / Museo Municipal de Guayaquil)

 

 
ANTONIO JOSE DE SUCRE
«Previsor, prudente, sereno en el peligro, humanitario, generoso en la victoria, no prodigó nunca, como jefe, la sangre de los patriotas ni de los realistas, ni precipitó acontecimientos, ni guerreó por el lustre de su nombre, sino siempre para provecho de la República y por amor a la libertad»

Carlos R. Tobar

(Gobernación de la Provincia del Guayas).

 

 

 

ANTONIO JOSE DE SUCRE
Mientras atravesaba confiado la espesura de las montañas de Berruecos, una descarga asesina puso fin a la vida del más grande héroe de nuestra independencia. Allí murió el mejor hijo de América, el soldado valiente, el amigo leal, el ciudadano honesto, el patriota de la libertad.
«La bala cruel que te hirió el corazón, mató a Colombia y me quitó la vida yla esperanza... Como soldado fuisteis la victoria; como magistrado, la justicia; como ciudadano, el patriotismo; como vencedor, la clemencia; y como amigo la lealtad... Para tu gloria lo tienes todo ya; lo que te falta, solo a Dios corresponde darlo».

Simón Bolívar

(óleo de Michelena).

 

ANEXO 2.- PINTURA / OLEO DEL ASESINATO A SUCRE

Oleo que representa el ASESINATO DEL GRAL. ANTONIO JOSE DE SUCRE . Artista: Michelena

ASESINATO DEL GRAL. ANTONIO JOSE DE SUCRE


 El Gral. Sucre paseó su grandeza y valor por todos los campos de la Guerra Magna, pero al final perdió la única batalla a cuyo campo nunca asistió: La traición. En efecto, mientras atravesaba confiado las montañas de Berruecos, el silencio de la soledad fue roto y las balas asesinas pusieron fin a la vida del héroe más grande de nuestra independencia.

(Oleo de Michelena)

 

 

ANEXO 3.- HIMNOS / CANCIONES

 

Himno al mariscal Sucre

Salve, Oh !  Sucre,  Titánico Guerrero

de los hijos de América el Abel

la patria redimida con tu acero

te saluda y otorga su laurel

(bis)

 

Al pujante denuedo de tu espada

quien  en Junín y Ayacucho fue triunfal

sobre el Andes tu gloria inmaculada

Pichincha firmó su pedestal

.

Salve Oh ! Sucre, Titanico Guerrero

de los hijos de América e Abel

la patria redimida con tu acero

te saluda y otorga su laurel.


Vocabulario / Significados

- Denuedo: valor y ánimo constantes

- Abel: por ser un gran hermano, bendecido por Dios y que un cobarde Caín lo mato.

- Titánico: Fuerte.

- Junín, Ayacucho: Batallas de Independencia de España  con las que Sucre dió la Libertad al Perú.

- Pichincha: Batalla de Independencia de España con la que Sucre dió la Libertad al Ecuador.

 


 

ACOTACIONES

El Estado de Quito o Real Audiencia estaba conformado básicamente por 3 Departamentos:  Quito, Azuay y Guayaquil. (ojo que digo departamentos y no ciudades, es decir estos departamentos abarcaban los territorios actuales de Ecuador y aquellos territorios amazónicos que la rapiña peruana ha arrebatado a nuestra patria a través de la historia).

 


 

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

José Gallardo, Mario Alemán, Jorge Nuñez    TIWINTSA

Efrén Avilés Pino                                                                  Enciclopedia del Ecuador

Biografía de Antonio José de Sucre . Página web

El Motín de Chuquisaca . Página web Venezolana

El Motín de Chuquisaca . Página web Venezolana

 

 

LEASE :

Para entrar en detalles históricos de la Batalla de Tarqui, sobre los antecedentes de la victoria ecuatoriana sobre el Perú, léase:

http://webnacionalistaecuador.4mg.com/batalla_de_tarqui.htm

http://webnacionalistaecuador.4mg.com/peru_enemigo_de_bolivar.htm

 

Léase también:

http://webnacionalistaecuador.4mg.com/real-audiencia-de-quito.htm

 


Si deseas hacer algún comentario escribe al Autor:  nacionalista_e@hotmail.com

El Ecuador es, ha sido y será País Amazónico !


 

Dirección de la Página Actual:

http://webnacionalistaecuador.4mg.com/peru-atenta-contra-sucre.htm

 

 

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